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Las actividades de ¡A contar! y los agrupamientos en el aula

Una de las cosas que siempre nos han gustado de ¡A contar! es la flexibilidad que ofrece a la hora de realizar agrupamientos en el aula y la posibilidad de adaptar las actividades a nuestra forma de trabajar.

Como bien sabéis, los agrupamientos que hagamos en nuestra clase nos permitirán abordar diferentes objetivos pedagógicos según realicemos la actividad en gran grupo, en pequeño grupo o de forma individual.

En ¡A contar! disponemos de una gama muy variada de propuestas que pueden ser realizadas en diferentes agrupamientos; de este modo, organizamos el trabajo en el aula según los objetivos que queremos conseguir en cada actividad que estemos llevando a cabo.

En esta entrada queremos mostraros cómo solemos organizar nosotros las distintas actividades.

Actividades en gran grupo

El gran grupo, formado por todos o la mayoría de los alumnos y alumnas del aula, es la manera más adecuada de comenzar un tema; nos permite captar su atención inicial, conocer sus ideas previas acerca de un contenido específico, sondear sus expectativas e intereses personales, etc. Por eso, nosotros usamos este agrupamiento para presentar las actividades que se realizan por primera vez.

Una de las actividades que hacemos de un modo sistemático es la reunión en la asamblea a comienzo de la sesión. Esta periodicidad proporciona a los niños y niñas una rutina y una seguridad que resultan muy enriquecedoras para la dinámica del aula. Además, en la asamblea se crea un contexto de comunicación e intercambio que les permite participar en la actividad de una forma libre y sin prejuicios.

Se trata de nuestra particular ágora, de nuestro pequeño pueblo, de ese lugar donde nos sentimos seguros y felices y al que podemos acudir siempre que hay un problema o queremos contar algo al resto de la clase.

Como os comentábamos, nosotros presentamos las actividades nuevas en la asamblea, pero, además, hay una serie de propuestas en ¡A contar! que son especialmente interesantes para trabajar en este tipo de agrupamientos. A continuación, os explicamos algunas de ellas.

Lectura de cuentos

Los cuentos suelen ser una herramienta muy útil para introducir cualquier tema. En ¡A contar!, además de tener una función de motivación, se utilizan como una pieza clave para desarrollar y profundizar en los contenidos trabajados.

La asamblea proporciona un ambiente único para la lectura del cuento y para desarrollar toda una serie de actividades que nos permiten enriquecer extraordinariamente el trabajo en el aula. Cuando leemos un cuento en gran grupo, podemos lanzar preguntas a todos los niños y niñas acerca del argumento, fijarnos en una de sus páginas y hacer preguntas concretas enfocadas a las ilustraciones, o bien podemos proponer finales alternativos imaginados y compuestos por toda la clase. El límite de estas actividades solo dependerá de la creatividad y las ganas que tengamos de sacarle provecho a las mismas.

Si tenéis interés en el tema, podéis consultar algunas entradas anteriores sobre los cuentos y la literatura infantil en el aprendizaje de las matemáticas pulsando aquí  o aquí .

Problemas de asamblea

Los que estáis familiarizados con ¡A contar! conoceréis este tipo de problemas, que se trabajan principalmente con los niños y niñas de cuatro y cinco años. Se trata de problemas verbales y no verbales pensados para realizar sin materiales e iniciarse de manera informal en las operaciones aritméticas.

Por ejemplo, en el cuento El flautista de Hamelin (propuesto para niños y niñas de cuatro años), se plantean cuestiones como estas: «Cuando el flautista empezó a tocar, tres ratones le siguieron y luego vinieron otros cuatro más. ¿Cuántos ratones seguían al flautista?» o «En una casa había seis niños y niñas, pero uno no pudo seguir al flautista porque llevaba muletas. ¿Cuántos niños y niñas siguieron al flautista?».

Para realizar este tipo de actividades, nosotros contamos de nuevo la historia y nos apoyamos en las ilustraciones que acompañan al texto, ya que facilitan mucho su comprensión.

 

En algunos casos, los problemas de asamblea pueden tener varias soluciones y la forma de llegar a ellas también suele ser diferente.

Personalmente, nos encantan este tipo de actividades porque dan lugar a un abanico muy amplio de posibilidades que, planteadas de un modo individual, no hubiesen salido a la luz.

Por ejemplo, en el cuento Las habichuelas mágicas, propuesto para niños y niñas de cinco años, se plantea el siguiente problema: «Juan y su madre se quieren repartir cinco monedas para ir a comprar. ¿Cuántas monedas puede llevar cada uno?». Es muy curioso observar cómo los niños y las niñas no suelen coincidir en los resultados ni en la justificación de estos.

Al realizar este tipo de ejercicios en la asamblea, la corrección puede realizarse en muchos casos por los propios compañeros y compañeras del mismo nivel, y no por el docente.

De este modo, se está favoreciendo la tutorización entre iguales, el aprendizaje por imitación o la guía entre compañeros y compañeras de la misma edad.

Explicaciones de los juegos

Otro de los momentos en los que utilizamos el gran grupo es cuando tenemos que explicar el funcionamiento y las reglas de los juegos que se plantean en ¡A contar!

Nosotros siempre aprovechamos el momento de la asamblea para hacerlo, aunque eso no elimina la necesidad de recordarlo posteriormente, cuando se haga en grupos más pequeños, ni de acompañar y vigilar su funcionamiento, sobre todo en las primeras sesiones.

En este primer momento, solemos explicar las reglas, las pautas y el objetivo final del juego. Una vez que los niños y niñas lo han entendido, realizamos una partida demostrativa con todo el grupo de clase.

En el caso del dominó, por ejemplo, repartimos una pieza a cada uno y hacemos una ronda de intervenciones. De esta manera se puede detectar si se han entendido las reglas y volver a repetirlas si fuese necesario.

Bingo

El bingo, por su propia naturaleza, es otra de las actividades que realizamos en gran grupo. Como en los casos anteriores, aprovechamos el momento de la asamblea para explicar o recordar las reglas del juego y, además, elegimos entre todos al encargado o a la encargada de sacar las bolas con los números mientras el resto completa sus cartones en el cuaderno.

Esta suele ser una de las actividades más esperadas de la semana y, como es tan atractiva, cuando no aparece reflejada en los cuadernos (o cuando nos lo demandan los niños y niñas), la repetimos varias veces a la semana.

Actividades en pequeño grupo

Cuando trabajamos en pequeño grupo (de cuatro o cinco participantes), podemos generar otro tipo de aprendizajes diferentes y desarrollar las capacidades de cohesión, cooperación y ayuda mutua.

Los juegos de mesa son especialmente indicados para trabajar con este tipo de agrupamiento. También lo utilizamos para realizar las propuestas de juegos de tipo Tetris, el dominó, la oca, las pistas coloreadas, etc.

Una vez que se han explicado las actividades en la asamblea, pasamos a su desarrollo en pequeño grupo para comprobar si todos comprenden las reglas y si se cumplen los objetivos que pretendemos alcanzar.

Actividades individuales

Otras actividades como los tangram, peticiones, pistas coloreadas, seriaciones, etc., también las realizamos de forma individual.

Tangram

Dada la complejidad de esta actividad, sobre todo en los primeros cursos, la realizamos de manera individual. De este modo se puede acompañar a los alumnos y alumnas y evitar que desistan en las primeras ocasiones. En cualquier caso, es importante recordar que, en el material digital, contamos con tangram de diferente nivel de complejidad para los cuentos. Así, presentamos las actividades ajustadas a los niveles y los progresos que se vayan dando en el grupo.

Hemos comprobado que, en muchos casos, la resolución o no de este tipo de actividades depende, en gran medida, de la percepción personal que tengan los alumnos sobre su capacidad para hacerlo con éxito. Por ello, se recomienda, en ocasiones, apoyarlos con otro compañero o compañera que ya haya resuelto su tangram, de forma que se cree una dinámica de cooperación entre iguales.

Peticiones

Las peticiones suelen necesitar muchas modificaciones y aclaraciones las primeras veces que se hacen. Por eso, las solemos plantear de una manera individual; de este modo, es posible atender a los niños y niñas de una manera más adecuada. Después, al igual que se hizo con el tangram, utilizamos la tutorización entre iguales para completar la actividad.

Pistas coloreadas y seriaciones

Estas dos actividades también las realizamos de manera individual, ya que los alumnos y alumnas pueden hacerlas de un modo más autónomo y corregirlas por sí mismos utilizando el modelo que se incluye en el propio material.

 

Como habéis podido comprobar, existen múltiples formas de trabajar con los niños y niñas según la actividad que estemos llevando a cabo con ¡A contar!

Nos encantaría que compartieseis con nosotros cómo utilizáis vosotros los agrupamientos y qué resultados obtenéis de las distintas agrupaciones.

 

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Alma Gil y Adrián Vidal

Maestros de Educación Infantil y colaboradores en el proyecto ¡A contar!