Presiona ENTER para ver los resultados o ESC para cancelar.

Recursos para el aprendizaje de la secuencia de palabras-número: reinventando el género de las rimas de conteo con álbumes ilustrados

La literatura infantil juega un papel primordial como eje articulador de toda la propuesta matemática en el proyecto ¡A contar! Matemáticas para pensar.

Por eso, entre los recursos utilizados para el aprendizaje de la secuencia de palabras-número hemos incluido uno de gran valor literario: el constituido por las rimas de conteo para «echar a suertes». De esta forma, al mismo tiempo que avanzamos en el aprendizaje matemático, podemos ayudar a los alumnos a realizar un primer acercamiento a la literatura, cumpliendo así uno de los objetivos del currículo establecido para la Educación Infantil:

Escucha y comprensión de cuentos, relatos, leyendas, poesías, rimas o adivinanzas, tanto tradicionales como contemporáneas, como fuente de placer y de aprendizaje. Recitado de algunos textos de carácter poético, de tradición cultural o de autor, disfrutando de las sensaciones que el ritmo, la rima y la belleza de las palabras producen. (MEC, 2008, p. 1029)

Las rimas de conteo forman parte de la tradición literaria infantil. El libro Fórmulas que preceden a los juegos infantiles (Rodríguez Pastor, 2006) nos muestra algunos ejemplos en forma de fórmulas para sortear o echar a suertes. Su utilización en el aula es muy interesante ya que, además de acercar a los pequeños a la idea de azar, nos permite presentar la recitación en una situación práctica del aula que para niñas y niños tiene sentido en sí misma: sortear quién de ellos realiza o inicia un juego o una actividad.

 

En la propuesta de ¡A contar! para 3 años hemos pretendido actualizar las rimas de conteo y potenciar al máximo sus potencialidades matemáticas. Para ello, hemos contado con la creatividad de Vanesa Pérez-Sauquillo, la autora de los textos, y de Carmen Saldaña y Anusca Allepuz, dos magníficas ilustradoras que nos han permitido transformarlas en un álbum ilustrado.

 

Usos didácticos de los álbumes de rimas de conteo

Utilizamos dos rimas durante el curso: El escondite de los animales, al principio del curso, con palabras-número hasta «diez» y En mi casa hay quince gatos, que llega hasta «quince».

El objetivo que nos planteamos con las niñas y los niños de 3 años es el recitado de la parte de la secuencia de los numerales que debe aprenderse de memoria; es la parte anterior a la aplicación de la primera regla de formación de numerales (diez y seis, dieciséis), que será un objetivo el curso siguiente (en 4-5 años).

En principio, esperamos que toda la clase aprenda como mínimo a recitar hasta el «diez» durante el curso, pero el ámbito de trabajo (conjunto de las palabras-número que utilizaremos en el aula) es mayor y conviene que vaya hasta el «quince». Así, muchos pequeños de 3 años aprenderán a recitar hasta «quince», aunque nuestro objetivo sea que todos aprendan hasta el «diez».

En este material se han diseñado las ilustraciones con el fin de potenciar al máximo la actividad matemática. Por ejemplo, algunos problemas de cuantificación y de enumeración para 3 años parten de situaciones cotidianas en las que se produce una correspondencia uno a uno.

En las siguientes imágenes, pertenecientes a la rima En mi casa hay quince gatos, se sugieren varias relaciones de correspondencia uno a uno entre colecciones de objetos: gatos y zapatos (cada gato duerme en un zapato), gatos y disfraces, gatos y gorros. La ilustración tiene la función didáctica de evocar la correspondencia y facilitar a los pequeños que imaginen la situación como base para que puedan desarrollar estrategias personales para la resolución de problemas de cuantificación y enumeración.

Los álbumes ilustrados con rimas de conteo están diseñados, desde un punto de vista didáctico matemático, buscando optimizar la flexibilidad en su uso. Con niños de 3 años podemos utilizarlos de tres formas diferentes: como actividad dirigida, como actividad libre, o compartiendo el cuento y acompañando en la lectura a los pequeños.

La primera es propia del gran grupo, cuando en la asamblea el maestro o la maestra muestran el cuento a todo el grupo a medida que lo van leyendo y, posiblemente, dramatizando. En este formato, lo más importante desde un punto de vista matemático, es que los niños escuchen la secuencia de las palabras-número en repetidas ocasiones para que puedan percibir que estas se dicen siempre en el mismo orden («principio del orden estable», de Gelman y Gallistel) y que descubran los patrones que sigue.

En momentos de actividad libre, la contemplación de las imágenes por parte de los pequeños puede conducirles a establecer conexiones, como la relación gato-zapato, que contextualizará su actividad matemática posterior.

Por último, en momentos en que los cuentos pueden ser compartidos con la maestra o el maestro, se puede hacer un trabajo de conteo. Para esto aprovecharemos que la disposición espacial de los gatos, en tres filas de cinco, facilita seguir un orden al contar. La separación de los gatos, evitando superposiciones y su tamaño, ayuda en el señalamiento y la correspondencia uno a uno. A su vez, en cada página aparece un número de gatos que, al ir pronunciando el numeral que les corresponde, permite a los niños ir desarrollando el significado cardinal del número.

En las aulas de Educación Infantil, hay actividades que son importantes para los primeros aprendizajes numéricos, a las que no se suele otorgar la importancia que tienen. Por ejemplo, que la maestra (o el encargado) cuente a los alumnos en la asamblea para ver si han venido todos, o utilizar rimas de conteo infantiles para iniciar un juego, son actividades necesarias. En primer lugar, para que los pequeños tengan ocasión de percibir las regularidades de la secuencia de las palabras-número y, en segundo lugar, para adquirir esta secuencia, cuando los maestros les ceden la responsabilidad de realizar por sí mismos estas actividades en el aula. En este sentido, una parte del trabajo didáctico que debemos hacer los formadores con las maestras y maestros de Educación Infantil es dignificar gestos profesionales habituales son estas sencillas actividades con la secuencia de palabras-número, o el pedir a un niño que nos muestre su edad con los dedos, que es importante para el aprendizaje de la cardinalidad.

El aprendizaje del recitado de la secuencia de las palabras-número no debe dejarse al azar, ni podemos adjudicar a los pequeños la responsabilidad de desarrollar espontáneamente contenidos matemáticos imprescindibles. La adquisición y la elaboración de la secuencia de palabras-número requiere proporcionar a niñas y niños oportunidades de aprendizaje adecuadas. Dada la importancia del conteo, y sus múltiples aplicaciones a la vida cotidiana, estas propuestas de enseñanza deben ser un ingrediente obligatorio en cualquier programa para el desarrollo del pensamiento matemático en las primeras edades.

 

Esperamos que estas breves explicaciones sobre el uso de las rimas de conteo, introducidas como   álbumes ilustrados en el proyecto ¡A contar!, orienten a maestras y maestros en su labor de ayudar a los pequeños a aprender la secuencia de las palabras-número, fundamental para el aprendizaje del conteo, que será la base de toda la iniciación aritmética en los primeros años.

 

Carlos de Castro

Comentarios

Deja un comentario

Alma Gil y Adrián Vidal

Maestros de Educación Infantil y colaboradores en el proyecto ¡A contar!