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¿Cómo valoramos en ¡A contar! el uso de materiales didácticos no incluidos en nuestro proyecto? El caso de las regletas de Cuisenaire

Recientemente, nos habéis preguntado por qué no utilizamos las regletas de Cuisenaire en nuestro material. Desde luego, se trata de un tema muy interesante porque muchos profesores y profesoras estamos acostumbrados a tenerlas en nuestras aulas y nos sentimos cómodos usándolas con nuestros alumnos. Por eso, le transmitimos esta pregunta a Carlos de Castro, uno de los autores del proyecto ¡A contar!, y el resultado ha sido esta interesantísima reflexión:

En ¡A contar!, defendemos una idea muy clara con respecto al uso de materiales manipulativos: Lo importante no es manipular los objetos, sino pensar con la ayuda de objetos. Esta idea es tan fundamental que le da nombre a nuestro proyecto: «Matemáticas para pensar». Desde este punto de vista, nuestro criterio es que cualquier material será bueno en la medida que ayude a niñas y niños a pensar.

Esta idea se ilustra perfectamente con el siguiente ejemplo, tomado del colegio de Adrián y Alma, autores de gran parte de las entradas de este blog. Cuando Adrián comenzó a experimentar en su aula con los materiales de ¡A contar!, uno de los primeros problemas que propuso fue el siguiente: «Hay 10 cerditos. Algunos son negros y otros rosas. ¿Cuántos crees que hay negros? ¿Cuántos rosas?».

Los alumnos de Adrián estaban acostumbrados a trabajar con regletas y uno de ellos, espontáneamente, tomó las regletas y se puso a construir las descomposiciones aditivas del 10: la naranja es igual a la blanca y la azul, a la roja y la marrón, a la verde oscuro y la fucsia…

Este niño estaba conectando de manera no trivial un problema basado en un cuento que le acaban de contar con una actividad para él conocida con regletas. Para nosotros es evidente que esta conexión garantiza que el niño está haciendo un aprendizaje significativo y que las regletas le están ayudando a pensar.

La siguiente imagen muestra cómo el trabajo con regletas se integra de forma natural con la dinámica de ¡A contar! Una vez que se han encontrado las soluciones con regletas, los resultados obtenidos se aplican al «problema de los cerditos». Esto se hace en la puesta en común. Los resultados se traducen del lenguaje manipulativo al simbólico, completando el proceso de matematización.

 

 

Igual que decimos que un material es bueno para una niña o un niño concretos si le ayuda a pensar, lo mismo ocurre con la integración de un material, como las regletas, con el proyecto ¡A contar! en un centro educativo: integrarlas es bueno si ayuda al equipo docente a pensar sobre el aprendizaje y la enseñanza de las matemáticas.

Personalmente, las regletas me parecen un material muy difícil de utilizar bien, que requiere un grado de formación alto de las maestras y maestros que las usan. Su uso puede incurrir en varios riesgos:

  • Abusar del juego libre y de las composiciones de figuras con el material, que solo deben constituir la primera fase de trabajo con el mismo.
  • No conectar correctamente los aprendizajes manipulativos con los simbólicos.
  • No trabajar adecuadamente las fases posteriores al trabajo concreto, en las que se va prescindiendo poco a poco del material.
  • Pensar que es un material que puede sustituir (o que es más importante) al trabajo que se hace con el conteo, cuando Cuisenaire lo diseñó para complementar el conteo, nunca para sustituirlo.
  • No considerar que los niños utilizan el número en primer lugar para indicar cuántos objetos hay, mientras que las regletas son un material continuo en el que el 3 no representa 3 objetos, sino un objeto que mide 3, utilizando la regleta blanca como unidad de medida.
  • Utilizarlo de forma un poco rutinaria, abusando de las fichas en que se colorean las soluciones encontradas de forma manipulativa.
  • No tener en cuenta que un trabajo muy centrado en un material acapara gran parte del tiempo dedicado a las matemáticás, y que también hay otro tipo de actividad matemática necesaria en la educación infantil.
  • No dar continuidad a su uso en el centro cuando los niños pasan a la educación primaria, pues es fundamental diseñar de forma adecuada la transición en matemáticas entre las dos primeras etapas educativas. Con este material en concreto, en primaria, se obtienen una parte importante de los beneficios de la inversión que se hace en su uso en infantil.

Hechas estas advertencias, si en un centro educativo el equipo docente está bien formado en el uso de este material (o de otro cualquiera) se encuentran cómodos con él y están satisfechos con los aprendizajes matemáticos del alumnado, no se debería renunciar a algo que se considera valioso, pues se trataría en este caso de un material que ayuda al equipo docente a pensar la enseñanza y el aprendizaje de las matemáticas en las primeras edades.

El Proyecto ¡A contar! Matemáticas para pensar ha sido concebido desde la flexibilidad y la usabilidad. Es difícil usarlo mal o que los pequeños no disfruten y aprendan con él. No está contraindicado su uso combinado con otros materiales, siempre que el objetivo de los mismos sea afín al nuestro de que las matemáticas constituyan una herramienta para pensar y resolver problemas. Si hubiéramos incluido algún material como las regletas, esto podría haber sido positivo para quienes ya trabajan con ellas, pero constituiría una imposición limitante para maestras y maestros que no desean usarlas.

Una de las cosas que más me alegra cuando alguien me cuenta cómo está utilizando ¡A contar! en su centro es apreciar cómo muchas maestras y maestros se «apropian» del proyecto y lo hacen suyo en armonía con su particular forma de vivir y hacer en el aula.

El mejor indicador de que el proyecto es bueno para ti, para el equipo docente y para tu centro educativo, será que consigas en poco tiempo sentir comodidad con su uso, hacerlo tuyo, e integrarlo con cualquier elemento (incluyendo materiales manipulativos) que consideres importante para el aprendizaje de las matemáticas de tus alumnos.

 

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Alma Gil y Adrián Vidal

Maestros de Educación Infantil y colaboradores en el proyecto ¡A contar!