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Taller de problemas

En esta entrada veremos cómo trabajar El taller de problemas en el aula en nuestro día a día. Antes de empezar, como siempre, os recomendamos que leáis atentamente lo que nos sugiere la guía del profesorado (páginas de 18 a 21), aunque a estas alturas seguramente ya estaréis familiarizados con la misma.

El taller de problemas está diseñado para trabajar con niños y niñas de muy diversos niveles, respetando sus propios estilos de aprendizaje. Las actividades propuestas permiten que los alumnos desarrollen la creatividad y busquen sus propias estrategias personales para encontrar la solución a un mismo problema.

Trabajar de este modo supone a veces, un pequeño cambio en nuestra forma de enfocar las propuestas. En este sentido, uno de los hábitos que más nos cuesta desterrar es la preocupación por alcanzar a toda costa el resultado numérico satisfactorio al que estamos acostumbrados cuando utilizamos otro tipo de metodologías.

Esto no quiere decir que no prestemos atención a que los alumnos logren una solución correcta, sino que primamos el que cada niño o niña piense por sí mismo intentando resolver el problema con sus propios métodos.

En palabras de los autores:

Es necesario hacer hincapié en que lo importante no es hallar la solución correcta, sino pensar e intentar resolver el problema como cada uno pueda. Buscamos una mayor riqueza en los procedimientos y huir precisamente de la resolución mecánica con fórmulas memorizadas, por lo que esto les debe quedar a los niños, alabando el esfuerzo que supone buscar soluciones con todos los procedimientos que tengan a su alcance.

Otro cambio importante que supone adaptarnos a esta forma de trabajar, es la importancia que se le concede a que todos los alumnos puedan compartir con sus compañeros su estrategia para llegar a la solución del problema. El trabajo con el taller de problemas no se acaba cuando llegan a la solución: el aprendizaje es mucho más rico y más profundo cuando el alumno puede explicar qué estrategias ha utilizado, cómo ha utilizado los materiales y puede contrastarlo con otros procedimientos que han descubierto sus compañeros.

Para trabajar de este modo es importante que conozcamos bien desde qué nivel parte nuestro grupo–clase. Podemos hacernos preguntas tales como: ¿Es un grupo acostumbrado a decidir por ellos mismos? ¿Se les corrige automáticamente si cometen un error? ¿Se les da la posibilidad de investigar distintos caminos en su aprendizaje aunque esto suponga equivocaciones reiteradas? ¿Solemos permitirles que repitan la actividad sin un modelo? Este tipo de preguntas nos pondrán sobre aviso acerca de lo despierta o dormida que puede estar la capacidad creativa de nuestro grupo.

Una vez que hayamos tanteado el punto de partida de nuestra clase ya podremos dar comienzo con el taller de problemas.

Normalmente, este tipo de actividades las solemos llevar a cabo tras trabajar los problemas de asamblea y una vez que hemos leído varias veces el cuento (si queréis conocer mejor las diferencias entre los problemas de asamblea y los de taller, podéis consultar las páginas 23-24 de la guía didáctica).

A continuación, os mostramos las soluciones que plantearon tres niños distintos al problema del cuento El mandarín y la mariposa (ficha 16 del cuaderno del alumno de 4 años).

 

En el problema se pregunta: «Había 9 niños, ¿si la mariposa transformó a 5 en cerditos, ¿cuántos niños hay ahora?».

En este caso, vemos como la alumna ha rodeado a los niños que transformó la mariposa en cerditos, dejando sin rodear a los niños que quedaban.

Este alumno tachó a 5 niños e hizo 5 flechas con sus cinco cerditos, aunque luego se lió un poco con los cerditos y añadió más. Sin embargo no le corregimos, puesto que dejó a 4 niños sin tachar y el razonamiento era correcto.

Nuestro tercer alumno dibujó a los cinco niños, los borró (porque según él la mariposa los había convertido en cerditos y los niños ya no estaban) y en su lugar dibujó a cinco cerditos y cuatro niños que quedaban sin convertir.

Los siguientes ejemplos nos muestran otras estrategias muy diferentes que utilizaron dos niños de 4 años para resolver el problema del cuento Hansel y Gretel (ficha 8 del cuaderno del alumno).

El problema dice: «Hansel puso 5 migas de pan en el camino y los pájaros se comieron 3. ¿Cuántas migas quedaron?».

Como veis, en todos los casos, los niños llegaron a respuestas correctas por sus propios medios, aunque, dependiendo del nivel madurativo y de la experiencia que tenían en este tipo de actividades, las estrategias que utilizaron fueron muy diferentes.

Para terminar, queríamos comentaros cómo hacemos nosotros para organizar el aula cuando hacemos el taller de problemas.

Nosotros solemos trabajar en pequeños grupos o bien dividimos el grupo en dos. Mientras unos juegan por rincones en actividades menos dirigidas, nos sentamos con los alumnos que vayan a realizar el taller y así podemos tutorizar las actividades.

En otros casos, podemos pedir ayuda a las familias para la realización de estos talleres, como se suele hacer en los colegios donde se llevan a cabo comunidades de aprendizaje. Esto permite a los niños y niñas trabajar de forma simultanea todos a la vez, tutorizados por un adulto, y libera al docente para que pueda ofrecer su ayuda y acompañar a toda la clase de manera general. Esto nos permite también a tomar anotaciones acerca de cómo transcurre la actividad para su posterior evaluación.

 

Os animamos a que nos contéis cómo trabajáis vosotros el taller de problemas y si os habéis encontrado con alguna dificultad.

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Alma Gil y Adrián Vidal

Maestros de Educación Infantil y colaboradores en el proyecto ¡A contar!