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Cómo introducir el dominó en gran grupo

En esta entrada queremos compartir con vosotros y vosotras cómo trabajamos el dominó en nuestra aula y de qué manera solemos introducir estas actividades en nuestra rutina diaria.

En ocasiones, nos encontramos con que, al proponer una nueva actividad a los niños y niñas, el resultado no es siempre el que esperábamos: les cuesta asimilar las reglas básicas y el simple hecho de esperar el turno de juego les supone una dificultad extraordinaria.

Con niños tan pequeños estas dificultades son habituales, pero no por ello deben dejar de tomarse en cuenta. En este sentido, os sugerimos que echéis un vistazo a las indicaciones de la guía sobre cómo introducir esta actividad (páginas 60-61). En ella, los autores sugieren empezar a trabajar en pequeños grupos de 4 o 6 niños para evitar que se aburran esperando su turno de juego y les resulte más sencillo asimilar las reglas.

Hoy queremos compartir con vosotros una forma diferente de aproximarnos a este juego que a nosotros nos ha dado también muy buenos resultados.

Nosotros solemos aprovechar el momento de la Asamblea para presentar el juego a los alumnos con unas pequeñas dinámicas orientadas a facilitarles la comprensión de las normas.

Comenzamos repartiendo una ficha a cada niño de la clase y colocamos una en el centro. Les explicamos que el juego consiste en ir colocando a un lado u otro las fichas que tengan la misma cantidad de puntos, haciendo entre todos una gran serpiente.

Como en otras ocasiones, nos gusta introducir poco a poco las reglas del juego. La primera será colocar la ficha que tenga la misma cantidad de puntos.

Para ello, preguntamos a los alumnos cuántos puntos hay a cada lado de la ficha que pusimos en el centro; a continuación, los animamos a contar los que hay en la ficha que tienen en la mano y que comprueben si alguno tiene una de esas dos cantidades.

Dejamos salir a los alumnos a colocar las fichas sin ningún orden preciso, conforme nosotros les vamos dando permiso, hasta crear entre todos nuestro dominó.

Solo una vez que los niños y niñas están familiarizados con la dinámica del juego introducimos la regla de esperar el turno de juego. Por nuestra experiencia, esta es una de las cuestiones que más dificultades les supone a los alumnos.

Nosotros solemos plantear una partida conjunta. Nos situamos en círculo alrededor de la ficha central y vamos colocando las fichas siguiendo el sentido de las agujas del reloj, saltando al siguiente si el alumno o alumna no puede colocar la suya.

Lo que más les suele costar es comprender que si no pueden colocar su ficha, deben dejar pasar al siguiente compañero o compañera. Por eso, en un primer momento, somos nosotros quienes vamos preguntando uno por uno a los niños y dándoles permiso para colocar la ficha, pero enseguida se acostumbran a hacerlo autónomamente.

Como veis, la dificultad es mínima, ya que solo tienen que prestar atención a una única ficha. Una vez que comprobemos que todo el grupo-clase domina estas dos reglas básicas, introducimos el juego con más fichas, entregándoles 3 o 4 fichas.

En este caso, es importante prestar atención los primeros días para que ningún niño o niña adquiera unas pautas equivocadas desde un comienzo.

Es curioso, sin embargo, comprobar cómo ellos reinventan este juego si les dejamos libertad.

Hicimos una prueba con los alumnos de 3 y 4 años, dándoles un dominó y sin explicarles apenas el juego. Tan solo les indicamos que se debían fijar en los puntitos y que debían colocar los que son iguales juntos.

Fue sorprendente comprobar que, cuando les sobraban fichas que ya no podían colocar, porque habían agotado las combinaciones, o simplemente ya no les cabía en la mesa la «serpiente» que habían hecho, colocaban en tres dimensiones el dominó, ocupando todo el espacio posible.

Esto nos llevó a modificar el juego permitiendo nuevos desarrollos de las jugadas.

Y también nos llevó a una reflexión: a veces somos demasiado rígidos con los juegos y no dejamos que los niños y niñas de estas edades expresen todas sus capacidades creativas.

Y quizá también tengamos que reinventar el dominó y muchos otros juegos de mesa, pues a las nuevas generaciones se les quedan un poco limitados!

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Alma Gil y Adrián Vidal

Maestros de Educación Infantil y colaboradores en el proyecto ¡A contar!