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La resolución de problemas desde la perspectiva de las Inteligencias Múltiples

Las actividades de resolución de problemas permiten potenciar y completar en los alumnos el pensamiento lógico-matemático, proporcionando herramientas creativas que les permitan afrontar diferentes situaciones de formas que no estaban inicialmente previstas.

En nuestras clases es habitual trabajar las matemáticas de un modo descontextualizado en el que se pretende encontrar una única solución válida para todos. Los niños y niñas que no son capaces de llegar a dicha solución suelen estancarse en el camino y, en cursos superiores, son candidatos al fracaso escolar. Sin embargo, si desde el primer momento acostumbramos a los alumnos a enfrentarse a situaciones problemáticas donde no haya una única respuesta posible; problemas en los que cada alumno deba explorar diferentes caminos para resolverlos y en los que posteriormente deba razonar la respuesta dada; entonces, estaremos propiciando el pensamiento creativo lógico-matemático que les permitirá abordar con éxito los aprendizajes futuros.

En ¡A contar! podemos encontrar algunos problemas que están enunciados de esa manera, permitiendo que sean los propios niños y niñas quienes gestionen sus propios procedimientos y soluciones. En ellos no hay una respuesta equivocada si son capaces de razonarla correctamente.

Por ejemplo, en el taller de problemas planteado para el cuento Valentina, la costurera, podemos encontrar una ficha en la que se pregunta al niño o niña: «Si el rey dio 7 regalos a la anciana y a Valentina, ¿cuántos regalos se quedaron cada una?». El objetivo de dicha actividad es la descomposición numérica y las diferentes formas de composición del problema planteado, por lo tanto, existen múltiples opciones de respuesta.

Así, este niño decidió que Valentina tendría 4 y la anciana 3. Además, lo explicó gráficamente haciendo una correspondencia entre el grupo de regalos y cada uno de los personajes. Las cantidades estaban expresadas en forma de números.

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Este alumno también decidió que uno tendría 3 regalos y el otro 4 pero, para resolver el problema, prefirió dibujarlos junto a los personajes.

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Este otro, sin embargo, después de alguna vacilación, decidió que uno de los personajes se quedaría con todos los regalos.

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Podemos ampliar este tipo de actividades pidiendo a los alumnos que dibujen otras posibles opciones de reparto y que, posteriormente, piensen en las consecuencias de las soluciones. De este modo, estaremos potenciando el pensamiento divergente que desarrolla la inteligencia lógico-matemática: los alumnos deben buscar y experimentar distintas opciones y valorar cuál de ellas resulta ser la más conveniente para solucionar el problema, sin descartar las otras opciones, igualmente válidas.

Otro taller de problemas que va en esta línea de planteamiento es el referido al cuento El gallito de la cresta de oro. En él se nos plantea un problema con múltiples soluciones: «El anciano y su mujer comieron 11 flanes. ¿Cuántos flanes comió cada uno?».

Vemos, a continuación, que los niños y niñas contemplan varios resultados posibles, todos ellos válidos.

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En ¡A contar! también nos encontramos con problemas cerrados y concretos. En estos se busca llegar a una única solución partiendo de un objetivo totalmente diferente al señalado anteriormente pero igualmente válido. Sin embargo, si queremos ampliar la actividad y dotarla de un carácter más abierto y significativo, podemos añadir una nueva propuesta que nos permita alcanzar y proyectar esta diversidad que hemos venido comentando.

Este ejemplo lo podemos aplicar al cuento de El flautista de Hamelín. En el taller de problemas podemos observar esta actividad: «Detrás del flautista marchaban 8 niños en 2 filas iguales. ¿Cuántos niños había en cada fila?». Al pedir que sean en filas iguales, el objetivo de dicha actividad es que el niño llegue a una única conclusión. Si ampliamos la actividad pidiéndoles que, una vez hagan esto, busquen otras opciones posibles para colocar a los 8 niños y niñas, podemos generar en el alumnado nuevas posibilidades creativas de resolución.

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A continuación, podemos observar distintas formas en que nuestros alumnos solucionaron este problema, todas ellas razonadas correctamente por los niños y niñas de 4 años.

En este caso, este alumno ha colocado 5 niños en una fila y 3 en otra. Ha aprobado con otra solución más abajo, colocando tres filas con 2 niños en una, 4 en otra y en la tercera otros 2 más.

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También podemos añadir nuevos ejercicios partiendo de los planteados en el taller de problemas.

En El gallito de la cresta de oro, por ejemplo, se pide a los alumnos que averigüen cuántos pasteles se han comido los ancianos si quedan solo 4. Se trata de una resta en la que la solución es 7.

A este problema podemos añadirle una segunda pregunta: ¿Cuántos crees que se comió el anciano? ¿Y la anciana?, con lo que se genera un segundo problema de varias soluciones.

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La asamblea también es un espacio donde se pueden originar multitud de preguntas y problemas partiendo de las ilustraciones que adornan los cuentos, potenciando el pensamiento colectivo y el razonamiento de nuestro grupo clase antes de pasar al trabajo individual.

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Como veis, trabajar la inteligencia lógico-matemática a través del taller de resolución de problemas en el método ¡A Contar! puede resultar muy productivo para nuestros niños y niñas. En posteriores entradas, os contaremos cómo trabajar otras inteligencias a través de este método, ampliando las posibilidades de utilización del mismo.

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Alma Gil y Adrián Vidal

Maestros de Educación Infantil y colaboradores en el proyecto ¡A contar!