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¡Nos vemos en septiembre!

Parece que fue ayer cuando comenzábamos este camino lleno de incertidumbres, pero con mucha ilusión. Ya han pasado casi 2 años desde que nació ¡A contar! y 9 meses desde que llegó a vuestros coles. Para nosotros ha sido un camino lleno de satisfacciones y alegrías. Cuando ideamos el proyecto teníamos la seguridad de que las actividades servían para conseguir los objetivos que nos proponíamos porque las habíamos hecho muchas veces en nuestras aulas; pero no podíamos tener la certeza de que los cuentos y el resto de materiales fueran a gustar a los alumnos y enganchar a los maestros tanto como a nosotros. Durante este curso, cada vez que recibíamos un comentario vuestro, tanto para decirnos que os gustaba el proyecto como aportando sugerencias o preguntando dudas, nos llenaba de alegría. Todo ello significaba que habíamos difundido una forma de trabajar las matemáticas maravillosa y que vosotros os habíais implicado y precisamente por eso contactabais con nosotros.

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Y yo, ¿qué os voy a decir como maestra? Actividades que hasta ahora hacía algo inconexas han tomado cuerpo en torno a 8 cuentos que han hecho enmudecer a mis alumnos, les han ayudado a evocar decenas de problemas y que han entrado a formar parte de nuestras rutinas de clase. Durante este curso, sacar el tangram, un juego de tablero o cualquier otra propuesta con sus ilustraciones, se volvió algo ilusionante para ellos, pero a la vez cotidiano. Simplemente, ¡A contar! ha fluido en nuestra clase casi sin darnos cuenta, dejando una huella muy profunda.

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Parece que fue ayer cuando al plantear en la asamblea los primeros problemas de Las habichuelas mágicas los niños y niñas me miraban como diciendo «¿Y qué quieres que te digamos ahora?». O la primera vez que jugaron al tangram y a todos les faltaban o le sobraban piezas para completar las figuras. Si tuviera que resumir en uno solo los logros que hemos conseguido en mi clase con ¡A contar!, éste sería sin ninguna duda que los niños han reaprendido a pensar, que ya no me dicen «no sé» a la primera. (Y digo «reaprendido» porque nacieron sabiendo pensar, pero no sé por qué, en algún momento, casi acabamos con esta capacidad).

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Seguro que vuestros comienzos tampoco fueron fáciles, que algunos casi llorasteis cuando la primera actividad de peticiones, series u ordinales se convirtió en un caos con todos los niños a vuestro alrededor sin saber qué hacer, intentando mirar a la vez el modelo de las series, peleándose por elegir la pareja con la que jugar a ordinales o pidiendo pegatinas a la vez. Pero si después de 9 meses han vuelto a ser capaces de pensar, a no rendirse ante cualquier situación problemática que les planteéis, a echar mano de los materiales a su alcance (a veces tan al alcance como sus dedos) para resolver un problema; podéis sentiros muy satisfechos. Porque si han conseguido esto, sin ninguna duda habrán aprendido a contar, a escribir y leer números, a identificar patrones o a jugar al dominó.

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Esperemos que, además, vosotros, maestros, os hayáis quitado el miedo de hacer algo diferente y hayáis acabado llorando, pero de emoción, al ver disfrutar a vuestros alumnos con los juegos de ¡A contar!

Si os hemos enganchado, estamos seguros de que nos veremos de nuevo en septiembre. Mientras tanto, disfrutad de un merecido descanso.

¡Feliz verano!

 

 

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Alma Gil y Adrián Vidal

Maestros de Educación Infantil y colaboradores en el proyecto ¡A contar!