Presiona ENTER para ver los resultados o ESC para cancelar.

En busca del tesoro (2ª parte)

En la entrada anterior os conté cómo se desarrollaron las dos primeras sesiones de la actividad de mapa del tesoro con mis alumnos de 5 años. Ahora os voy a contar cómo resultó la tercera sesión, que también la hicimos en la primera parte de la tarde.

En esta ocasión, los niños se situaron en las mesas con sus equipos habituales. Cada equipo debía elegir un escondite para su tesoro. Después, tenían que hacer entre todos un mapa con lápiz y marcar la X con rotulador rojo. Finalmente, tenían que esconder el tesoro y entregar el mapa a otro equipo para que lo buscase.

La verdad es que hemos trabajado muy poco en equipos de forma cooperativa en algo que implicase toma de decisiones y reparto de tareas y me ha encantado como ha resultado la experiencia. Creo que han aprendido mucho, así que sin duda repetiremos esta última fase del juego.

En primer lugar, debían elegir el escondite entre todos sin que lo oyesen o viesen los demás equipos (por lo que enseguida intuyeron que no era adecuado gritar ni señalar de forma llamativa). Les dije que, cuando tuviesen decidido el lugar donde iban a esconder el tesoro, me llamasen para evitar escondites «que no valían» o que estaban repetidos. En algunos equipos, me llamaba el miembro más «líder» y me decía dónde quería esconderlo él; pero si no habían llegado a ese acuerdo en el equipo, tenía que mediar ayudándoles a exponer al resto de compañeros sus propuestas y a tomar una decisión mediante el voto o el diálogo.

FOTO 1

Una vez consensuados los escondites, cada equipo tenía que hacer un solo mapa. Les dije que debían organizarse y decidir, por ejemplo, si cada uno iba a dibujar una parte o si algunos dibujarían y otros irían diciendo los elementos que faltaban. Esta parte también fue muy interesante.

En un equipo decidieron enseguida rotarse el plano y cada alumno fue añadiendo algún elemento.

FOTO 2

En otro equipo decidieron dibujar por parejas, pero en cuanto empezaron a pintar dos niños a la vez, se dieron cuenta de que se chocaban todo el rato y que era mejor turnarse.

FOTO 3

Y los otros dos equipos acordaron que 2 o 3 niños se encargasen de dibujar y el resto supervisaría el plano.

FOTO 4 copia

Fueron unos minutos de muchísima concentración y trabajo. Y participaron todos los miembros de los equipos, cosa que también me sorprendió. Pensaba que podía ocurrir que dos o tres niños del equipo acaparasen todo el trabajo y que los demás acabasen «desconectando» de la actividad. Mi papel en esta fase fue el de supervisar el trabajo de los equipos, observando los roles que habían adoptado para trabajar y preguntándoles por los elementos representados.

FOTOS 5 Y 6 (1)

FOTOS 5 Y 6 (2)

Los planos quedaron bastante completos y sobre todo fueron legibles para los demás equipos. Y una vez más me demostraron que lo que para nosotros a veces está mal, para los niños es de una lógica aplastante. Un equipo decidió esconder su tesoro sobre mi silla. El mapa no tenía bien colocados algunos elementos (entre ellos el lugar del escondite) y tampoco era especialmente completo. En el borde dibujaron una mesa y una silla grande y me dijeron que eran mi mesa y mi silla. Algunos miembros del equipo añadieron algo así como: «Sí, pero está mal porque no están al lado de la alfombra». Yo les pregunté entonces si creían que otros equipos sabrían encontrar el tesoro con ese dibujo. El resto del equipo tenía claro que, con la referencia del tamaño, no tendrían ninguna duda. Y así fue. El equipo que tuvo que buscar ese tesoro, no dudó que debían ir a mi silla. El resto del plano parecía que les sobraba. Y, claro, cuando les pregunté que por qué creían que estaba ahí, me respondieron que porque eran una mesa y una silla grandes.

FOTO 7

Una vez que tuvimos todos los planos, todos los alumnos salieron fuera del aula. Por equipos, fueron entrando para esconder su tesoro y, cuando estuvieron los cuatro tesoros en su lugar, pasaron todos y se sentaron en la alfombra.

Igual que en las dos sesiones anteriores, le fui entregando el mapa a cada grupo. Antes de que salieran corriendo a buscar el tesoro, les dejé unos minutos para observarlo tranquilamente e hicimos una pequeña puesta en común para que los niños y niñas del equipo que tenía que buscarlo pensasen dónde podía estar el tesoro.

Todos los equipos encontraron con rapidez su tesoro excepto uno, por tener el mapa más confuso, ya que el lugar en el que lo habían escondido estaba dibujado como si lo viesen de frente y esto confundió mucho a los alumnos. Jugando a Frío-caliente terminaron encontrando su paquete de pegatinas.

FOTO 8

En la guía proponemos que, en esta última fase, cada niño dibuje el mapa de su grupo en el cuaderno. Pero si queréis, para no alargar más esta fase y que no pierdan el interés, lo que podéis hacer es fotocopiar el que hagan entre todo el equipo y que cada alumno pegue en la página correspondiente del cuaderno una fotocopia del mapa realizado en común.

En definitiva, el juego les ha encantado y el resultado, sobre todo de la última fase, ha sido mucho mejor de lo que yo me esperaba. ¿Qué tal han salido en vuestras clases los mapas el tesoro?

 

 

 

 

 

 

 

Comentarios

Deja un comentario

Alma Gil y Adrián Vidal

Maestros de Educación Infantil y colaboradores en el proyecto ¡A contar!