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En busca del tesoro (1ª parte)

Hace unas semanas lo pasamos tan bien con el juego de Mapas el tesoro y ha resultado ser una actividad tan interesante que tenía muchísimas ganas de compartir mi experiencia en el blog (podéis encontrar información detallada sobre estas propuestas en las páginas 47 a la 50 de la guía).

Yo la he organizado de manera un poco distinta a cómo lo planteamos en ¡A contar!

Nosotros proponemos jugar a buscar tesoros en 5 años, con los cuentos Wei y el pájaro de fuego y La caza del snark, realizando dos variantes en cada cuento. Por cuestiones de organización de mi cole, yo he hecho todas las propuestas casi a final de curso, con el cuento La caza del snark.

Siempre intento trasmitiros que ¡A contar! lo hemos diseñado de forma que pueda ser flexible y compatible con el uso de otros materiales.

Todas las variantes del juego son imprescindibles pero si, por vuestra organización con otros materiales que uséis, no es posible realizarlas en el momento del curso que proponemos en ¡A contar! podéis trasladarlas y adaptarlas a vuestra programación. En ese caso podríais saltaros las páginas del cuadernillo correspondientes a una actividad y volver a ellas en el momento que decidáis usarlas. Yo he usado para todas las variantes el mapa en blanco que aparece en La caza del snark pero podría haber empleado el espacio diseñado para Wei y el pájaro de fuego.

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En esta entrada os voy a contar cómo hemos realizado en mi clase las primeras dos sesiones del juego (propuestas en ¡A contar! para el cuento Wei y el pájaro de fuego) y, en la siguiente, podréis leer cómo ha salido la tercera sesión. La última sesión, que es una repetición de la tercera. Aún no la hemos hecho porque quería dejar unas semanas de separación y realizarla la última semana de curso.

El cuento La caza del snark es una adaptación maravillosa de un poema de Lewis Carroll con mismo título. Siempre os recomendamos que leáis vosotros el cuento antes de contarlo a los niños, pero con esta joyita literaria, aún más. Si la primera lectura la hacemos con ellos nos costará «interpretar» a los distintos personajes, comprender el hilo de la historia y probablemente nos parezca un cuento raro. Si ponemos un poco de «teatro» al cuento, a los niños les encantará.

Basándonos en el capitán loco que quería usar un mapa en blanco para buscar al snark, hemos contextualizado nuestro juego de mapas del tesoro. El cuento se lo he contado varias veces en distintas sesiones y la actividad la hemos realizado en las tres primeras sesiones de la tarde de una semana. Cada sesión nos llevó unos 40 minutos aproximadamente. El mapa del aula lo realicé yo a mano previamente e hice varias copias en las que luego iría marcando una X en rojo para determinar la posición del tesoro.

 

Primera sesión

Escondí 4 tesoros que consistían en paquetitos con letras de imán (podéis leer aquí cómo las usamos en mi centro).

Nos situamos todos en la zona de la asamblea y, por turnos, fui entregando a cada grupo de niños (mi clase está divida en 4 grupos), un mapa del aula con la cruz determinando el escondite de su tesoro.

Cuando hacemos esta actividad siempre intento contener un poco a los niños. Si salen corriendo inmediatamente a buscar el tesoro, siempre queda alguno que apenas participa. Además, si los más rápidos lo encuentran pronto, el resto apenas entera de lo que sucede y el juego no sirve para mucho.

Así que, tal y como os recomendamos en la guía, cuando entregaba un mapa, el equipo lo tenía que colocar en la pizarra pequeña que tenemos en la alfombra, sentarse en la zona más cercana a ella y observarlo con detenimiento. Después iban diciendo dónde creían que podía estar el tesoro. Me sorprendió que casi no hizo falta ayudarlos a identificar los elementos representados en el plano.

FOTO 1

Una vez que la mayoría de los niños del equipo tenía claro dónde buscar, salían con el mapa en busca del tesoro. En las imágenes veis el del equipo rojo (escondido en la pizarra) y el del azul (entre los archivadores)

FOTO 2

Cuando todos los equipos encontraron su tesoro, les pedí que dibujaran el sitio en el que estaba escondido. Debería haberles pedido que dibujaran el mapa del aula y que marcasen dónde estaba su tesoro, pero me equivoqué en la consigna y, por tanto, sólo un alumno dibujó el plano del aula y marcó en él la cruz. El resto dibujaron con detalle la pizarra, la mesa de un niño, la cocinita o los archivadores, que eran los cuatro escondites que yo había elegido. En las fotos veis los dibujos de un niño del equipo rojo y otro del azul.

FOTOS 3 Y 4 (1)

Segunda sesión

Al día siguiente les conté que íbamos a volver a jugar igual pero que esta vez tenían que dibujar el mapa entero y marcar en él el escondite de su tesoro, por lo que debían fijarse bien en todos los elementos del mapa que yo les iba a dar.

Jugamos del mismo modo y, cuando todos los equipos encontraron su tesoro (esta vez fueron galletas), dibujaron el mapa marcando dónde estaba escondido.

FOTOS 5 Y 6 (1)

FOTOS 5 Y 6 (2)

Me sorprendió que en casi todos los mapas de los niños se podían identificar las mesas y sillas, la alfombra, la cocinita, mi mesa, las estanterías, las perchas… Y estaban sorprendentemente bien situados unos elementos respecto a otros. Sólo 5 o 6 niños se confundieron a la hora de ubicar elementos importantes. De los que se equivocaron, el error más frecuente fue cambiar de lado la alfombra o las mesas (colocarlas a la derecha en lugar de a la izquierda de un eje imaginario que dividiría la clase por la mitad).

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Después, entregué a cada niño un mapa como el que había usado para buscar el tesoro y les dije que podían compararlos y añadir los detalles que hubiesen olvidado o cambiar todo lo que creyesen que no estaba bien colocado. Se lo coloqué en la mesa, con la misma orientación que el que estaban haciendo ellos. En este momento les expliqué que al día siguiente iban a ser ellos los que, con su equipo, escondiesen un tesoro para otro equipo y que les tendrían que hacer un mapa, por lo que era importante practicar.

FOTO 11

Como veis, el resultado es bastante bueno, aunque influye haber realizado la actividad casi a final de curso.

Si habéis hecho estas dos partes con el cuento Wei y el pájaro de fuego, previsto para el mes de enero, es normal que las representaciones no sean tan parecidas a vuestro mapa.

En la próxima entrada os contaré el desarrollo de la tercera sesión.

 

 

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Alma Gil y Adrián Vidal

Maestros de Educación Infantil y colaboradores en el proyecto ¡A contar!