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Profesora de Infantil – Colegio Siete Palmas

Pregunta

Holaaaa,

Soy maestra de Infantil de una clase de 25 alumnos de 5 años y este curso hemos comenzado con el material de ¡A contar! Estamos en el cole Siete Palmas ubicados en la capital de la isla de Gran Canaria.

Para empezar tengo dos dudas. Cuando hacemos los problemas de Asamblea, ¿los alumnos pueden decir el resultado en voz alta? ¿ si alguno da la respuesta correcta le decimos que ha acertado? ¿cuando nos explican como lo han resuelto le podemos instar a que lo representen por escrito o solo oralmente? ¿si nadie da con la respuesta correcta, lo resolvemos nosotros o lo retomamos más adelante?

Creo que para el primer día son bastantes preguntas.

Muchas gracias


 

Respuesta Santillana

Hola, Noelia:

Muchas gracias por participar en el blog y por compartir tus experiencias con nosotros.

Te respondo a las preguntas que planteabas:

Cuando se hacen los problemas de asamblea, si un niño dice el resultado en voz alta, el resto dirá lo mismo. Podríamos decir que, de este modo, solo ha pensado un niño el problema y el resto se limita a repetirlo.

Para que esto no pase, lo que hago yo es pedirles que me lo digan solo con los labios, sin pronunciar sonidos, y yo se los leo. Si es correcto, les respondo «muy bien» y si no lo es, le pido que siga pensando. Cuando ya bastantes niños han dado con el resultado correcto o llevamos un tiempo prudencial (cuando veas que puede empezar a decaer el interés), uno o dos niños de los que han llegado al resultado correcto, lo dicen en alto y nos explican cómo lo han resuelto. Es muy común que al principio digan: «pensando» o «contando».

En esos casos, les animamos a explicar un poco más cómo lo han hecho con preguntas del tipo: «Pero, ¿qué has pensado?» o «¿Cómo has contado?». Es normal que las primeras semanas no sepan explicarse bien. Si vemos que se atascan, les ayudamos nosotros diciéndoles cómo creemos que lo han podido saber y, de este modo, el resto del grupo va aprendiendo procedimientos de resolución (que la mayoría de veces serán con los dedos, con una recta numérica que tengamos visible, etc.).

Normalmente, si nunca han hecho este tipo de problemas, es normal que haya muchos niños que no sepan qué hacer y pasen del problema o digan lo que creen que han respondido sus compañeros (ellos también saben leer los labios). Por eso, no conviene extenderse demasiado al principio y motivarles mucho recordándoles que lo más importante es pensar para que se muevan las neuronas, alabar a los que nos digan un procedimiento de resolución más que el resultado concreto, etc.

Por eso, yo no te recomendaría que, al principio, escriban los resultados en la pizarra o que lo expresen con un dibujo. Son problemas pensados para ser resueltos con los dedos o, más adelante, mentalmente. Cuando esté asentado esto y la mayoría de los niños sepan obtener la solución y explicar más o menos cómo lo han hecho, entonces, sí que podrán apuntar la solución en la pizarra o incluso añadir el dibujo del procedimiento de resolución. Eso ya depende de ti, del tiempo que tengas y de la atención que mantengan tus alumnos. Pero simplemente para conseguir los objetivos de la actividad no es imprescindible anotarlo.

Yo también he empezado con los problemas de Las habichuelas mágicas y aunque a veces les cuesta entrar, siempre hay algunos niños que sí llegan al resultado correcto. Si nadie lo supiese después de un tiempo prudencial (el que mantenga el interés) yo te recomiendo que se lo digas y les expliques brevemente cómo has podido hacerlo con los dedos.

Durante el tiempo que trabajéis con ese cuento podéis repetir el mismo problema o el mismo texto pero cambiándole las cantidades (quizá, si son más pequeñas, los alumnos podrán resolverlo más fácilmente) recuerda siempre que lo más importante es que los alumnos busquen un procedimiento para resolverlo. Lo ideal es crear un clima de 3 o 4 minutos de concentración que les permita centrarse en el problema. Con eso, a medida que avance el curso, será suficiente para que casi todos los resuelvan.

Como va a haber muchos problemas a lo largo de del curso, podrás comprobar que, poco a poco, se irán habituando a esta forma de trabajo y cada vez será menos frecuente que ningún niño obtenga la solución.

Espero haberte ayudado.

Un cordial saludo

Elisa

 

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Alma Gil y Adrián Vidal

Maestros de Educación Infantil y colaboradores en el proyecto ¡A contar!